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Zona Maco
Publicado por Cynthia Rdz        15.09.2009
 
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ZONA MACO, a través de su accidentada historia de corazones rotos y devaluaciones épicas, ha logrado sobrevivir por casi toda la década gracias al espíritu calzonudo de Zélika García, quien ahora trajo la feria a su ciudad natal por primera vez.

No todos los días nos encontramos eventos relacionados con el arte y el coleccionismo, y aunque la feria no llenara todas las expectativas, merecía por lo menos la quinta parte de publicidad que se le dio al Fórum [sic] de las Culturas. Por falta de información, a muchos interesados les pasó de noche el evento. Fue difícil conseguir la programación completa en otro sitio que no fuera el de 9musasmty, y muchos se perdieron tanto de la muestra en sí como de pláticas y actividades como el performance del colectivo El Resplandor, que presentó su gesamkunstwerk en la terraza del hotel frente a una docena de suertudos.

Hubo quienes pudieron verlos en la exposición There are false problems more than there are false solutions more than there are false solutions for true problems or the first time is already the second, or being must have a fundamental lapse of memory, organizada por Proyectos Monclova y Nrmal en la Galería en el Taller Mecánico de la Tampiquito. Fue una experiencia casi chamanística que involucraba colores, alcohol, gritos y tamborazos.



Soy fiel seguidora de todas las actividades culturales que se están llevando a cabo en el barrio, y debo admitir que los chicos de El Narval y compañía no han perdido la capacidad de sorprender. No siempre nos topamos con fotografías de pelirrojas enseñando los labios vaginales entre viejas partes vehiculares, ni con armatostes luminosas junto a carros descompuestos.

ONF sigue con sus proyectos tanto en el lobby de Urbania como en uno de los departamentos. Al entrar al nuevo complejo habitacional del centro de Monterrey, nos encontramos con la colectiva We’re here to simulate, eliminate and congregate (We are here to change the world) donde los integrantes se reinterpretan entre sí a través de lo que llaman “covers”. En un cartapacio, los creadores nos describen las lluvias de ideas e interpretaciones que salen de las obras originales, y el proceso creativo se termina convirtiendo en una obra en sí. Se dieron también visitas a la sala del curador en residencia, Paola Santoscoy, quien nos mostró una selección de aquello que encontró llamativo en su visita a la ciudad: desde una pared dedicada a las botargas, hasta una rareza de la escultora Mafer Barrero – una caja de cartón con una ventanita hacia la oscuridad.

En el mismo corazón de la ciudad, se llevó a cabo una conferencia-entrevista en el recién inaugurado Proyecto Magenta. La editora Vanesa Fernández llegó casi hasta las lágrimas al compartir anécdotas y consejos con el coleccionista Alfonso Gracia. Gran parte de la conversación fue repetida en el mismo hotel Habita, siempre con la misma conclusión de que los primeros diez años de cada siglo van a marcar lo que ocurrirá durante el resto de éste, así que es el momento perfecto para adquirir obra. Digo, cuando termine la crisis y nos sea posible mostrar nuestros “tesoros” al resto de la comunidad. Se aprecia la devoción que le tienen estos jóvenes al arte, pero parecían ignorar que no todos son de la condición del león.



En La Sala de Lorenzo Ventura, poco después de la conferencia de Proyecto Magenta, se inauguró Rock Stars: Kill Art (qué obsesión con los títulos en inglés), una capirotada llena de accidentes y desperfectos que debió haberse llamado Tony y los demás, pues la mayoría de las piezas eran del integrante de El Gran Silencio. Brilló por su ausencia el tan anunciado trabajo de Rocco (Maldita Vecindad); y lo poco rescatable pertenecía a Catsup (una proyección/instalación que a fin de cuentas es pan con lo mismo) y al grupo Fat Mariachi (un registro en video bastante escondido en el que presumen su ruidoso punk vernáculo). Las muñecas de Gabi Fuentes estuvieron ahí por desconocidas razones, ya que no es integrante de ninguna banda ni pertenece a la generación del resto de los participantes.

Volviendo a la feria: la idea de intervenir cuartos de hotel, aunque ya se haya realizado en otros lugares del país y del mundo, es nueva en esta ciudad. Ciertos cuartos del hotel Habita fueron transformados en pequeñas franquicias de unas cuantas galerías mexicanas. Las ya consolidadas como Galería de Arte Mexicano y Alternativa Once se encontraban en las mismas circunstancias que las nuevas como Pristine Gallerie y Arroniz-Berrueta Arte Proyectos y las experimentales como Proyectos Monclova y OMR.

No obstante, las buenas intenciones de los organizadores se quedaron en eso. El acto rebelde de la intervención de un recinto ajeno no fue completo, pues hubo muy pocas galerías y muy pocos pisos. Siento que sirvió más para promocionar el hotel que para dar a conocer la obra de los artistas de cada galería.

Los fines de las empresas participantes eran bastante obvios, y no hay nada malo en eso. Los mismos conferencistas habían mencionado que, mientras un museo basa su existencia en la investigación y la divulgación, la galería está más inclinada hacia la compra y la venta de obra. Pero eso no significa que un grupo de actividades tenga que estar peleado con el otro. El galerista debe saber contestarte más allá del nombre del artista y el precio de la obra. Eso se pudo haber apreciado bastante.

En resumen: las actividades paralelas se terminaron comiendo el evento principal. Hasta pienso que el vínculo entre ellas y ZONA MACO fue inventado de última hora, como han estado haciendo con el Festival Internacional de Santa Lucía. Si tienen algo en común, es que todos muestran al arte en recintos poco habituales. Casi todos salen del cubo blanco, del no tocar y de lo no habitable. Por más mala que haya sido la exposición en La Sala, hay que recordar que es casa de Lorenzo Ventura en la vida real. Por más limpia que sea Proyecto Magenta en su interior, los alrededores no son nada como Calzada del Valle. En Habita, las galerías buscaban vender no sólo cuadros y esculturas, sino videos, momentos y canciones. Con ONF, entrabas a la habitación de Paola, abrías su refrigerador y te metías al baño. Las normas siguen rompiéndose.

Como ya había mencionado antes, ferias como esta no son nuevas en otras ciudades y países, pero si siguen repitiéndose con frecuencia y con disposición a mejorar los errores de ediciones anteriores, será digna de competir y ser reconocida a nivel mundial. Eso sí, con ayuda de la publicidad adecuada; y no en medios impresos a los que sólo les interese el perfume favorito de Zélika.


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